Apoyo al lenguaje en niños pequeños o con necesidades especiales

Me gustaría hablar de algunas herramientas para activar el lenguaje en niños y niñas de dos o tres años que aun no hablan o que presentan  alguna discapacidad.
Primero hay que tener en cuenta si el niño o niña presenta  un desarrollo más lento solo en el ámbito del lenguaje o también en su desarrollo motor o en su desarrollo sensorial. Es necesario saber si intenta comunicarse, como por ejemplo por medio de la mímica o presenta falta de interés. En función de esto podemos ayudar a los niños y niñas. 
Es necesario  saber, que toda intervención, ya sea pedagógica o terapéutica, a estas edades, debe ser indirecta jamás directa y ni consiente para el niño.
El desarrollo del lenguaje está  ligado al desarrollo motor, por tanto es muy importante:
  • El niño ejercite las etapas de motricidad gruesa de los primeros años, es decir rodar, reptar, gatear, pero también posturas boca abajo, que dan especial tonicidad al cuello, aspecto relacionado directamente con el lenguaje.
  • Otro movimiento indispensable, es el de agarrar y tirar objetos. Justamente a través de la prensión, del cierre de la mano y posterior apertura, que la laringe ejercita movimientos de apertura y cierre, fundamentales para “agarrar y soltar” los sonidos.
  • La postura erguida, recoloca la laringe en su posición apta para el lenguaje y a la vez libera las manos, siendo sus movimientos a partir de ese momento, herramientas básica para articular y modular el lenguaje. 
Hay numerosos estudios que dicen que en niños pequeños que se les dio más posibilidades de mover los dedos, el lenguaje se desarrolló mejor que en otros donde el énfasis se puso en el estímulo directo del lenguaje. El solo hecho de que el niño juegue con sus manos, tiene un gran efecto sobre su aparato fonador.
Los niños imitan a los adultos por tanto un adulto que habla bien, de manera correcta y articulada, estará dejando un profundo impacto positivo sobre el lenguaje del niño que lo escucha pasivamente.  Es importante olvidarnos de cualquier expectativa de querer que el niño aprenda de nosotros, dejemos simplemente que el niño libremente imite y tome de nuestro modelo aquello que en cada momento necesita y es capaz de imitar.



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